PENNSYLVANIA.- El Senado de Pennsylvania aprobó recientemente un proyecto de ley que busca reducir a 1.000 el número de máquinas tragamonedas requeridas para los casinos de Categoría 1 y Categoría 2. Dado que la regla original sobre las máquinas se diseñó hace casi 20 años, el senador Dan Laughlin cree que es hora de modernizar la ley para que refleje las condiciones actuales del mercado.
La industria de los casinos en Estados Unidos ha experimentado muchos cambios desde que se estableció la normativa original sobre máquinas tragamonedas en Pennsylvania. Quienes operaban en el estado tenían muy poca competencia, pero ahora que Ohio y Nueva York cuentan con sus propios casinos, los establecimientos de Pennsylvania ya no son la única opción para los jugadores locales.
Además, cada vez más jugadores se decantan por los casinos online, que ofrecen mayor comodidad y una mejor selección de juegos que los casinos tradicionales. También son conocidos por sus bonos de bienvenida para nuevos jugadores y sus promociones que premian a los jugadores habituales.
También existen sitios como SweepSlots que permiten jugar a las tragamonedas sin depositar dinero. Los jugadores pueden retirar dinero real una vez que hayan acumulado suficiente moneda virtual jugando.
Con tantas opciones disponibles, no sorprende que los casinos físicos necesiten adaptarse. El proyecto de ley 840 del senador Dan Laughlin busca precisamente eso: reducir los requisitos obsoletos para las máquinas tragamonedas.
Protecciones integradas y próximos pasos
Si bien la nueva ley otorga a los casinos mayor control sobre sus operaciones, no abre la puerta a una reducción descontrolada de su tamaño. La Junta de Control de Juegos de Pennsylvania (PGCB) tendrá la facultad de revisar cualquier solicitud que reduzca el número de máquinas tragamonedas de un casino en más del 2 % o por debajo del nuevo mínimo de 1000 máquinas.
La regla para la Categoría 3 (casinos turísticos) permanece sin cambios y tendrán que seguir operando con al menos 250 máquinas.
Los partidarios del proyecto de ley afirmaron que actualizar esta norma, vigente desde hace décadas, es lógico y necesario para que los casinos de Pennsylvania adapten su oferta a un mercado en constante evolución. Consideran que la nueva norma permitirá a los casinos satisfacer las necesidades de los jugadores y mantenerse competitivos.
Tras su aprobación en el Senado, el proyecto de ley pasa ahora a la Cámara de Representantes para su revisión. De ser aprobado, llegará al escritorio del gobernador Josh Shapiro para su decisión final.