LAS TECNOLÓGICAS PIERDEN DOSBILLONES EN EL MES DE SPACE X: “LAS VALORACIONES ERAN INSOSTENIBLES”

WASHINGTON.- Las grandes compañías tecnológicas han sufrido en junio un choque de realidad que ha valido una fuerte caída en Bolsa. Las llamadas Siete Magnfíficas (Nvidia, Apple, Microsoft, Alphabet, Meta, Amazon y Tesla) se han devaluado un 10% en la mayor corrección desde marzo de 2025. En términos absolutos, supone una pérdida de 2,3 billones de dólares (unos dos billones de euros) de capitalización bursátil, coincidiendo con el mes de la salida a Bolsa de Space X, una OPV emblema de una era y récord absoluto tanto por el importe colocado (66.000 millones de euros) como por el valor de la empresa (1,56 billones).

Aunque los resultados financieros de las tecnológicas son excepcionales, muchos inversores han empezado a mostrar sus dudas ante el fervor por la inteligencia artificial (IA). Alfonso de Benito, director de inversiones de Dunas Capital —una gestora que administra más de 5.000 millones de euros—, explica que “la valoración que tenía la Bolsa de Estados Unidos era insostenible, fundamentalmente por las tecnológicas”. El gestor de fondos recuerda que el precio al que cotizan las firmas ligadas a la IA “presupone, no solo que los ingresos van a crecer los próximos años al fuerte ritmo actual, sino que se iban a acelerar”.

Una de las tendencias que se observa en el sector es la rotación desde los llamados hiperescaladores —las compañías que están desarrollando centros de datos para procesar IA, como Amazon, Meta o Microsoft— hacia las compañías especializadas en fabricar microchips, como Nvidia. Esta última se ha revalorizado un 4,5% en lo que va de año (pese a la corrección de junio), mientras que Microsoft ha caído un 24%. En la fiebre del oro de la IA, cada vez son más quienes prefieren invertir en fabricantes de palas y picos que apostar por la minera que encontrará la mejor veta.

Las acciones de los fabricantes de chips y memorias este año son mareantes. SanDisk ha subido alrededor de un 760%, Intel ha triplicado su valor y la coreana SK Hynix se ha revalorizado un 300%. La demanda de tarjetas de procesamiento es altísima, y se prevé que la escasez de memorias se prolongue hasta 2028.

Centros de datos
La inversión que los gigantes tecnológicos están haciendo en centros de datos es histórica. De acuerdo con datos recabados por ING, los cinco hiperescaladores, que incluyen a Alphabet y a Oracle, tienen comprometidos desembolsos por valor de 713.000 millones de dólares en 2026, 907.000 millones en 2027, 991.000 millones en 2028 y más de un billón en 2029. La demanda de chips está garantizada. Ahora bien, ¿la inversión de las empresas en IA va a ser tan rentable como se espera?

Francisco Quintana, director de estrategia de mercado de ING, cree que sí, que el furor por la IA no va a amainar. Aunque matiza. “Las salidas a Bolsa de Anthropic y OpenAI [dos de los grandes jugadores de la IA, con sus aplicaciones ChatGPT y Claude] van a poner a prueba el apetito inversor del mercado, pero esperamos que haya demanda suficiente, porque la tendencia en los últimos años ha sido casi la contraria, la de empresas que decidían dejar de cotizar en Bolsa», reflexiona el experto.

Uno de los factores que explica el comportamiento bursátil de 2026 tiene que ver con los flujos. A pesar de las tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico, el dinero ha seguido fluyendo hacia fondos de Bolsa. José García-Zarate, jefe de investigación de la firma Morningstar, explica que “ha habido unos flujos muy fuertes este año hacia fondos cotizados [ETF, en la jerga] de Bolsa de Estados Unidos, a diferencia de lo que pasó el año pasado, cuando Europa atrajo mayor atención”.

Para muchos expertos, la inversión a través de ETF pasivos que replican índices bursátiles es un dinero tonto, que no discrimina qué acciones están caras y cuáles están baratas. El capital que entra en el fondo tiene la obligación de comprar las compañías que componen el índice. Además, también hay cada vez inversores minoristas comprando directamente acciones. En la OPV de Space X se reservó un 25% del papel para este perfil, lo que ha convertido a millones de personas en accionistas de una compañía que cotiza a unos múltiplos disparatados y tiene unas perspectivas de negocio con mucha incertidumbre. Algunos profesionales del sector la consideran una “acción meme”.

Uno de los mensajes que se traslada desde las firmas bancas privadas a sus exclusivos clientes es la conveniencia de diversificar más las carteras, y no depender tanto del voluble apetito inversor por la IA. Mark Haefele, director de inversiones de la gestora de UBS considera que “los inversores deberían considerar áreas más defensivas dentro del complejo de la IA, como los operadores de centros de datos y determinadas empresas de pagos, así como otras tendencias estructurales como la energía”.

Otro elemento que condiciona el precio de las tecnológicas son los tipos de interés. Al tratarse de empresas con previsión de muchas ganancias futuras, su valor actual depende de a qué tasa se descuenten los flujos de caja de los próximos años. Quintana, de ING, recuerda que “a finales de 2025 se esperaban varias bajadas de tipos, lo que suponía un impulso para las tecnológicas, pero la guerra en Oriente Próximo ha cambiado el paso de los banqueros centrales, y los mercados esperan ahora subidas de tipos”. De hecho, el BCE ya ha empezado. El inversor resume la situación con un símil futbolero: “Las tecnológicas empezaron el Mundial con el terreno muy inclinado a su favor, y ahora se ha equilibrado”.

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